viernes, 30 de abril de 2010

El carolinautomático

Los virus primaverales han ocupado mi casa. Uno a uno, todos hemos ido cayendo enfermos.
Me prometí no volver a usarlo, no encender el piloto automático a la primera de cambio, porque el automático es útil pero hace que la vida se parezca más a sobrevivir, que a vivir de verdad. Sin embargo tres semanas de gastroenteritis han sido demasiado y he terminado por encenderlo. Esto es una emergencia. PILOTO AUTOMÁTICO ON volamos hacia la nada. Ya no siento, no padezco, no pienso ¿luego no existo?.

MI NO-VIDA CON EL CAROLINAUTOMÁTICO PUESTO

Me levanto de la cama cuando suena el despertador, pero no me despierto hasta muchas horas después, más o menos con el segundo café, sobre las 11 de la mañana. Sin embargo el mundo ha empezado a girar antes, mucho antes.

5:30 = MODO ENFERMERA= niño llora, niño tiene fiebre y grita:
-mama quiero er Dalsy
Mama se arrastra rápidamente hasta el cajón de los medicamentos; busca er dalsy, prepara la cantidad justa 0.5. Mama nurse pasa por la cocina y coge agua para el nene y la cucharilla para er dalsy. En la habitación, algo más iluminada, noto como una lucecita roja comienza a parpadear en mi cabecita. Es la señal de peligro. Mierda, el bote no es naranja sino rojo, no es el ibuprofeno del nene ¡Es un colutorio!.
 Niño llora con más gana, no entiende porque mamá entra en su habitación como una loca, para un instante después salir corriendo.
- MAMAAAAAAAAAAAAAAAAAA QUIERO ER DALSYYYYYYYYYYYYYYY
Un par de minutos después el nene se ha tomado el ibuprofeno, mucho mejor para la fiebre que el oraldine. Mama, en un estado de seminconsciencia regresa a la cama. La lucecita roja se ha apagado, se enciende la verde a la espera de nuevas ordenes.

6:30 = MODO ZOMBIE = no son necesarias explicaciones ¿alguien no lo conoce de primera mano?

7:30 = MODO CHACHA = se activa por defecto. Muy útil, tiene una función con la que es posible tener activado el modo chacha, junto con el supernanny y otro más.

8:30 = MODO ENFERMERA = Dieguete se despierta hecho un asco. Le hago mimos y lo deposito en el sofá, para que lo cuide Caillou. = se activa el MODO CHACHA de nuevo

12:30 = MODO ARGUIÑANO, cocino igual de bien pero con menos gracia. Que se le va a hacer.

13: 00 = MODO SUPERNANNY. Logro darle de comer a mi famélico hijo, que además en estos días lo vomita todo, todo, todo.

15: 00 = acuesto al nene en SUPERNANNY leyéndole un cuento.

16: 00 = MODO BULÍMICA = mi estómago no puede con la comida pero mi yo ansioso la necesita; como mucho más de lo que mi cuerpo en este momento puede tolerar, y como resultado termino vomitando.
Entre las 17:00 y las 21:30 están activos el SUPERNANNY y el CHACHA todo el tiempo. De tercer modo se van alternando el BULÍMICA y el TELEOPERADORA, para atender de forma alternativa mis ataques de ansiedad y las llamadas telefónicas de los abuelos para saber como está el niño.

21:30 = En SUPERNANNY acuesto al nene. Me muero por tomarme una cervecita helada, pero no necesito más nauseas, gracias, por hoy suficiente.

21:40 = Se activa solo el MODO FRIKIE, para conversar un rato con mi media mandarina. Este modo es sorprendente, es de los más simples y a la vez más efectivos. Cuando escucha frases que contienen palabras como “Lost”, “comic” o “estrella de la muerte”, me hace decir cosas del tipo “que guay” “¿de verdad?” “que pasada”. Mario no parece haber notado mi ausencia.

21:45 = Paso a ZOMBIE mientras me doy una ducha y me pongo el pijama para desenchufarme completamente en la cama.

Ahora que lo pienso, en algún momento ha aparecido una nueva función, el MODO BLOGGERA. Así que supongo...todo esto, en realidad no lo he escrito yo. No está mal, me exime de responsabilidad, si a alguien no le gusta...

viernes, 9 de abril de 2010

Las gestiones, las colas y el aburrimiento

Cambio de dirección, cambio de médicos.
La noche ha sido larga y el día también lo va a ser, como todos los del último mes. Tengo más sueño que ayer, aunque un poco menos del acostumbrado en los tres últimos años. No me puedo quejar.
No me siento deprimida por estar haciendo cola en el centro de salud para trasladar los expedientes de toda la familia, tampoco me voy a autocompadecer por tener esta tarde una visita a uno de los posibles coles de Diego, me entristece un poco pensar en las lentejas que están en casa solas en remojo, pero las he dejado junto al pez, algo de compañía se harán.
Pienso también en que no me importa nada cambiar de pediatra. La Dra. Esturla y yo tuvimos nuestros momentos entrañables, pero siempre la recordaré por una gloriosa conversación sobre perímetros cefálicos y parecidos familiares:

- este niño tiene la cabeza muy grande, ¿quién es así en la familia?
- ¿así quiere decir... cabezón?
- sí, eso mismo
- Nadie, que yo sepa
De hecho pensaba que Diego era así porque aún era un bebé, pero que se le pasaría y equilibraría la cabeza con el resto del cuerpo conforme fuese creciendo
- Bueno, tu porque llevas el flequillo que te disimula, pero a ver, levantalo.
Ante las batas blancas tengo un problema de sumisión a la autoridad, no puedo rebelarme. Levanto mi flequillo y dejo al descubierto mi despejada frente
- ves, tienes una “buena cabeza”
Juro que hasta ese momento siempre pensé en Jaime de Marichalar (ese icono de la moda) como en un tipo un tanto cabezudo y en mi como en una "persona normal”, en cuanto a tamaño de cabeza se refiere, claro.
- pues si yo tengo “buena cabeza” la de su padre es aún “mejor”, misterio genético resuelto, ¿y de la bronquitis que tal va el niño?
La doctora sacó la cinta métrica, midió el cráneo de Diego, me pidió la cartilla con las medidas de todos los meses anteriores y me regaló una bonita curva de percentil cefálico según la cual, mi hijo alcanzó su "talla" máxima al cumplir 5 meses, exactamente percentil 97. Dentro de la "normalidad", dijo con un cierto tono de sorna. Me regaló la gráfica, para que siguiera anotando, en esa frase también noté una cierta retranca, pero quizá estaba susceptible por no haber dormido.
- la bronquitis va mejor
Ahí terminó la visita.

Por fin mi turno, la administrativa me pregunta si quiero elegir pediatra, estoy a punto de preguntarle si trabaja en ese centro la Dra. Addison, no sé si era pediatra u obstetra... pero recuerdo que estoy en mi vida real y no debo mezclar las fantasías televisivas con la Seguridad Social, además ¿qué madre cuyo marido lleva a veces al niño a la pediatra querría que la suya tuviese ese aspecto? no una en su sano juicio, no una bien dormida. Sólo una chiflada y temeraria, que se aburre haciendo cola y tal vez necesita un toque de culebrón en su vida.