miércoles, 23 de junio de 2010

Afición por el reciclaje

Antes de profesionalizarme en esto del hogar, cuando me entregaba con frenesí al fregoteo, la plancha o la cocina, oía cadenas con debates políticos y noticias, pero con la falta de sueño de los últimos tres años, mi entramado neuronal ha sufrido bajas quedando reducido a una única neurona. La pobre, saturada de trabajo, logra coordinar mis movimientos de forma más bien torpe, y leer el periódico los domingos. no da pa’ más. Como resultado de estas limitaciones cerebrales, he vuelto a oír música en la radio, y desde hace unos meses, mientras curro de maruja escucho una emisora de rock.

Unos días atrás, estaba dedicándome a mis labores, con los Ramones de fondo, cuando al cerrar la bolsa de basura del contenedor amarillo, me llego el olor del desenfreno: envase vacío de café, mezclado con latas de cerveza aplastadas. SONREÍ. CAFÉ Y CERVEZA, parecía la basura de un juerguista con conciencia ecológica, pero no, ni de coña, era la mía.

¿Si será que llevo vida de maruja, aunque en el fondo tengo alma de crápula?. Apañada estoy para combinar mi actual existencia con una vida disoluta. No son cosas del todo incompatibles, pero no encajan bien. Es como cenar viendo un capítulo de CSI, se puede hacer, pero no es recomendable si se tiene un estómago sensible.
Me pregunto si habrá muchos como yo; amas de casa, oficinistas, albañiles, panaderos, trabajadores sociales, médicos... currantes en general, condenados a llevar una vida ordenada para poder cumplir con sus obligaciones, pero con ansias de vivir de una forma un poco más libertina. Intuyo que formamos una pequeña legión. Si tuviese perfil en el feisbuc podría sondear el asunto. Crearía una página llamada "quisiera ser calavera pero me levanto a las seis", y según el número de fans sabría aproximadamente cuantos sufrimos esta dualidad en silencio. Pero como no estoy en el feisbuc (ergo no existo, ni como juerguista, ni como maruja, ni como fan) terminé la jornada dándole vueltas al asunto sin resolver nada.
Sin embargo a raiz de estas dudas, he desarrollado un nuevo tic. Ahora, cada vez que paso delante de un contenedor de reciclaje, sin quererlo tarareo “I wanna be sedated...” y me entran unas ganas locas de tomar un valium para serenar mis contradicciones.



2 comentarios:

zeltia dijo...

No me cabe duda de que todos llevamos un juerguista dentro!, sólo que está anestesiado casi todo el tiempo
:-)
(pero no está muerto)
Recuerda que todos quisiéramos a lo largo de nuestras vidas otras personas que no somos, y a veces somos las personas que no quisiéramos ser.
Ya sé que tú te entusiasmas con los Ramones ahora mismo, pero a mí se me recordó la canción de Sabina, la letra, ésa que dice:
con un poco de imaginación partiré de viaje enseguida
a vivir otras vidas, a probarme otros nombres,
a colarme en el traje y la piel de todos los tipos que nunca seré.

Al Caponne en Chicago, legionario en Melilla, pintor en Montparnase,
mercader en Damasco, costalero en Sevilla, negro en Nueva Orleans.
Viejo verde en Sodoma, deportado en Siberia, sultán en un harén,
policía ni en broma, triunfador de la feria, gitanito en Jerez.
Tahur en Montecarlo, cigarrillo en tu boca, taxista en Nueva York,
el más chulo del barrio y tiro porque me toca, suspenso en religión.
Confesor de la reina, banderillero en Cádiz, tabernero en Dublín,
comunista en las Vegas, ahogado en el Titanic, flautista en Hammelin.

Pero si me dan a elegir entre todas las vidas yo escojo
la del pirata cojo con pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo,
el viejo truhán, capitán de un barco que tuviera por bandera
un par de tibias y una calavera.

Billarista a tres bandas, insumiso en el cielo, dueño de un cabaret,
arañazo en tu espalda, tenor en Rigoletto, pianista de un burdel.
Bongosero en La Habana, cazador en Venecia, anciano en Shangri La
polizón en tu cama, vocalista de orquesta, mejor tiempo en Lemans.
Cronista de sucesos, detective en apuros, conservado en alcohol,
violador en tu sueños, suicida en el viaducto,guapo en un culebrón.
Morfinómano en China, desertor en la guerra, boxeador en Detroit,
cazador en la India, marinero en Marsella, fotógrafo en Play-Boy.



¿Construirás tu lista?
:-)

Carol dijo...

Mira que eres sabia, pero no sé si está vez te equivocas. No estoy muy segura de que todo el mundo lleve un juerguista adormecido dentro. Los hay que más bien parecen llevar un enterrador.

Me gusta la canción de Sabina y no, no podría construir una lista tan buena como esa, para eso Sabina es Sabina. Y no había caído, pero es verdad que con esa canción refleja a la perfección esos deseos que algunos tenemos de tener más de una vida, de ser otros, al menos por un rato. En fin, para eso están la literatura, el cine... ¿y la reencarnación? :-)

Besicos gallega